Jueves, 23 Octubre 2014 11:26

Flores de Bach para niños-as

¿Qué son las Flores de Bach, cómo funcionan y cómo pueden ayudar a los niños-as? En este artículo, arrojamos luz a este tema.

¿En qué casos usar las Esencias Florales?
En estos momentos de evolución, en los cuales cada vez somos más conscientes de lo relevante que son y han sido las primeras etapas de nuestra vida en la que desarrollamos la personalidad, es gratificante ver como los padres dedican su atención y tiempo en observar las emociones de sus hijos.

Desde lo que vivimos en el vientre materno y en el parto - impactos que experimentamos - vamos ya bloqueando y limitando emociones sin saber cómo gestionar lo que sentimos.

Los más pequeños están expuestos continuamente a problemas de índole emocional. Los cambios que van experimentando requieren adaptación y ésta, a veces, conlleva miedo.

Pueden darse bastantes situaciones, algunas más visibles, como nacimientos traumáticos, terrores nocturnos, rabietas, celos, miedos, falta de concentración, hiperactividad, timidez, dificultad a la hora de no mojar la cama, fallecimientos de familiares, separaciones o divorcios, la complicada pubertad… Otras veces las señales son menos latentes, como la apatía, bebés o pequeños que necesitan ser cogidos constantemente, cólicos lactantes, niños que eran extrovertidos y de repente dejan de serlo, que no expresan su mundo interior, etc.…

En numerosas ocasiones, físicamente enferman y su cuerpo, al igual que en el adulto, “está hablando”… Por ejemplo, con alergias, bronquitis, neumonías, problemas digestivos que se repiten…

Es importante evitar la instalación de patrones de conducta que puedan perjudicarles en situaciones futuras. Aunque algo a considerar es que las esencias florales ayudan a todo esto, pero no olvidemos el no interferir ni manipular con exceso el desarrollo y la experiencia de vida que deben recorrer.

Ante estas situaciones, claro está que el entorno es importante, aunque a veces ni el adulto sabe afrontar bien todo esto. Por ello es valioso prestar atención al hecho de acudir a un especialista. A veces los vínculos son tan “especiales” que no es conveniente hacerlo solos, y en la mayoría de los casos es indispensable el tratamiento y la comunicación con toda la unidad familiar.

La terapia floral es una herramienta perfecta para ayudarlos para prevenir, cuando ya vemos indicios de lo que está ocurriendo, tanto en lo físico como emocional.
Ofrece un apoyo natural y es compatible con todo tipo de tratamiento, convencional o no.
La duración depende de cada caso, de la cronicidad de las situaciones y de que sean más o menos agudas.
La preparación de las Esencias Florales para el niño, tras la observación y varias técnicas de evaluación con los padres y los niños, es similar a la de un adulto: se trata de un preparado de 30 ml personalizado. En algunos casos, para niños o bebés las gotas del preparado se disuelven en el agua, zumos, en el baño, o se ponen en la muñeca, etc.

¿Qué son las Esencias florales?
Las Esencias florales son un campo energético sutil, mantenido en una alcoholatura (agua-alcohol), por lo que también es correcto utilizar el nombre de "elíxir floral" en lugar de esencias florales, que colocado en el campo energético sutil de otro ser vivo actúa por resonancia vibracional, armonizándolo. Sólo actuarán las esencias florales que encuentren receptividad vibracional en el receptor, por lo que sí se utilizan esencias florales "equivocadamente", no producirán ningún efecto diferente al del placebo.

¿Cómo actúan?
El Dr. Santiago Rojas, médico especialista en cuidados intensivos oncológicos y pionero en medicina alternativa, explica las propiedades de las Esencias Florales de la siguiente manera: “La flor posee una cualidad que esta dada por la conformación electromagnética y lumínica armónica de sus partículas, que al entrar en contacto con un campo energético en desarmonía, es capaz de armonizarlo. Actúa a niveles subatómico por intercambios de luz, equilibrando y armonizando los flujos de energía de los campos energéticos a los que se les aplique su acción.”

Por su parte, Edward Bach, médico cirujano, bacteriólogo, patólogo y homeópata inglés, descubridor de los Remedios Florales, e igualmente conocido por haber desarrollado esta filosofía que aplica dichas esencias florales con fines terapéuticos, dice: “La prevención y curación de la enfermedad se logrará descubriendo lo que falla en nosotros erradicando ese defecto con el recto desarrollo de la virtud que lo ha de destruir. No combatiendo el mal, sino aportando tal cantidad de la virtud opuesta, que quedará barrido de nuestras naturalezas. Por tal motivo, la flor al incorporar al ser una cualidad armónica, desarrollará la virtud correspondiente, con la posibilidad de retirar la actitud en desequilibrio”

Las esencias florales una vez incorporadas en el cuerpo, gracias a su característica vibracional, entran en contacto con el cuerpo energético del paciente y viajan por él a través de los meridianos de acupuntura y se dirigen a los chakras y órganos energéticos, donde producirán su efecto, que se manifestará inicialmente en los estados emocionales y posteriormente, y dentro de lo posible, en la materia.

Si bien es cierto que lo anterior es complejo, en la práctica lo que ocurre es que cada flor posee una cualidad característica, como puede ser el coraje en el caso del Mímulo, y al ser dada a un ser con temor, éste la incorporará hasta que el coraje desplaza el temor. Supongamos que tenemos una habitación oscura y queremos iluminarla. Para ello, nos disponemos a colocar luces diferentes en cantidades pequeñas (por ser tan sutiles) hasta iluminar toda la habitación y no nos ocupamos de tratar de sacar la oscuridad, pues eso sería imposible.

La flor va haciendo su trabajo de forma lenta y pausada, incorporando una cualidad al campo energético del ser que la necesita y produciendo, en la mayoría de los casos, un efecto silencioso, tanto que el paciente, luego de un tiempo, supone que esa característica armónica de su ser es propia y no atribuye a la flor su efecto.
Es por eso que, con frecuencia, los pacientes refieren, luego de un tiempo de toma de las esencias florales, no haber "sentido" efectos importantes atribuibles a la flor. Sin embargo, si se les interroga sobre síntomas o estados emocionales alterados que se encontraban previos a la toma de la flor, evidencian que los han cambiado, aunque no suelen saber cuándo ocurrió tal hecho, ni bajo qué circunstancia, y por tal motivo, no lo atribuyen a la acción floral.

Maud Ferrés, terapeuta floral, una de las pioneras en usar flores de Bach en niños, nos comenta: “Cuando el niño toma la esencia correspondiente, esa energía entra directamente en resonancia con el estado negativo “(Disipando ese bloqueo a través de su frecuencia vibracional). Las Enfermedades son como los virus computacionales, entran en una persona somatizando el cuerpo bajando sus defensas físicas y emocionales. Las flores llegan a ese núcleo, revirtiendo el desequilibrio”

Algunos casos de interés en consulta que puede aclarecer más la terapia floral
Marcos, de dos años: los padres acuden a consulta porque despertaba todas las noches con terrores nocturnos, demandando sobre todo la atención de su madre. Con dos añitos ya empezaba a manipular un poco la situación, porque aunque tenía miedo, ya estaba cogiendo el hábito y sabía que su madre se quedaba porque se sentía mal al no hacerlo. En este caso, como hemos hablado con anterioridad, los padres están dispuestos a transformar también sus hábitos y la madre es consciente de todo y que se está creando un vínculo muy especial entre ellos, pero que por otro lado puede perjudicarle el día de mañana. Fue importante hacerles consciente a los padres de todo lo que estaba ocurriendo, y se le preparó al pequeño Marcos un bote personalizado de Alamo tembón, Rock Rose (porque corresponde a uno de los 12 sanadores clasificados por Bach y es su signo solar), Mimulo para los miedos desconocidos y Achicoria, ya que empezaba a manipular y a crear un vínculo materno filiar posesivo. En unas semanas las pesadillas fueron desapareciendo y Marcos dejó sutilmente de ser un pequeño con esos miedos y empezó a desarrollar un amor menos condicionado, gracias, por supuesto, a la colaboración y consciencia de sus padres.

Otro caso y que se puede dar en bastantes niños en como el de Paula, ocho años: los padres la traen a consulta porque esta irascible y tiene falta de atención en el colegio. La tutora llamó la atención. La pequeña no expresaba su mundo interior, era bastante creativa pero no desarrollaba su creatividad. Se les comunicó esto a los padres para intentar que prestaran atención a que la niña desarrollara con actividades esta parte creativa suya. Y también para que le ayudasen sin forzarle a comunicarse. Paula empezó a tomar al principio Agrimonia y empezó a expresar más sus inquietudes y lo que le ocurría en el cole con compañeras, también que creía que no era lista y que se comparaba constantemente. Luego le preparamos Acebo y Alerce, para empezar a desarrollar la confianza en sí misma, para que creara que era capaz y dejara los celos… Añadimos Clematide, que le ayudó a la concentración y a desarrollar la creatividad que llevaba dentro. Paula está aceptando y valorando que es creativa y tiene gran habilidad para el arte, está comparándose menos, y al expresarse más a tiempo y no frustrarse va desapareciendo la ira.

O el caso de Andrea, “etiquetada” como niña hiperactiva, con mucha energía sin canalizar, más bien. Se les hizo consciente a los padres de relativizar esta situación. Incluso para ellos era agotador porque aunque cuando caía en la cama dormía intensamente, les costaba muchísimo que se agotase. Sus padres en principio se plantaban la posibilidad de llenarle la tarde de actividades, pero hicimos consciencia que si formase ese hábito probablemente se convertiría en un adulto que estaría todo el día sin parar o con problemas de insomnio, y no sabría disfrutar de la quietud, tan necesaria y beneficiosa. Le preparamos las Esencias florales de Impaciencia y Verbena. Además incitamos a los padres a comprenderla más y enseñarle a respirar y a pararse. Su madre se apuntó yoga y apuntó a Paula a yoga para niños. Están apreciando bastante la evolución.

Es importante para mí trasmitir lo que Joaquina Feliu, una de las mejores terapeutas florales, de la que fui alumna, nos dijo en uno de los seminarios….”Hacer terapia floral no es dar gotas, es restaurar almas”. Por ello, cada pequeño, al igual que nosotros, es único y especial y tratamos a las personas, no a la enfermedad. No en todos los hábitos similares se dan las mismas esencias florales. Hay que conectar con cada situación, con cada adulto o niño, y cuando eso sucede, es maravilloso ver como sutilmente la realidad más profunda de todos se expresa.

Cristina Rodríguez Carrillo
Terapeuta Floral y profesora en Hylé.

Artículo publicado en la revista El Despertador de noviembre de 2013.

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